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B1 de petanca

La irrefrenable tendencia a certificarlo todo nos invade desde hace mucho tiempo, necesitamos que nos reconozcan. Hasta tal punto llega la paranoia, que en un campeonato de petanca era requisito indispensable el nivel B1 para poder participar. Vamos, un filtro.

Algo parecido ocurre con los idiomas, sobre todo con el inglés, conseguir el B1 es el objetivo para muchas personas. A mi modo de ver, estas pruebas resultan frías, aburridas, injustas y, sobre todo, infructuosas; además, evaluar la manera de hablar en un momento puntual, me parece un despropósito. Parece que escudriñan y “analizan” nuestros pensamientos e ideas, no sé… me parece ridículo. Es mucho más bonito expresarse de manera natural, que se entienda por supuesto; pero con su acento, expresiones, detalles de humor y frescura, no como algo artificial y encorsetado.

En España esta obsesión llega a ser irritante y, por aquí, nos hemos contagiado de esa paranoia. En parte se entiende por la “titulitis” que tenemos, y que tanto nos gusta sacar a la luz a la menor oportunidad. Pero esto de ponerle número y letra al conocimiento de idiomas (y petanca) suena a guerra de las galaxias o al juego batalla naval; eso sí, muy técnico y académico. En mi opinión, estos títulos llevan bastantes años “verificando” nuestro nivel de idiomas, y después de ese tiempo, nuestra competencia oral (la esencial) sigue siendo floja. Creo que deberíamos centrarnos en enseñar la lengua para que sea útil, explicar bien y practicar frecuentemente; al mismo tiempo, hacerlo ameno, sencillo, bonito, atractivo y divertido, no un sufrimiento bajo una presión absurda. Me parece una pérdida de tiempo enseñarlo como asignatura.

Por cierto, el concursante de petanca acreditado quedó penúltimo en el torneo de la Siberia, y lo peor no fue eso, lo peor es que nadie del pueblo habló con él, no supo comunicarse, no tuvo empatía y le faltó naturalidad. Perdió una gran oportunidad para mejorar su nivel de petanca junto a los viejos del lugar que jugaban fuera de competición oficial y de mezclarse con gente buena y sencilla. Para colmo, no comió caldillo ni migas… y el whatsapp sin cobertura… Máca.

Para aprender inglés hay que pensar en español

El profesor británico Paul Seligson cuenta por qué España está lejos de conseguir que todos los graduados hablen buen inglés

Pregunta. ¿Por dónde habría que empezar para que todos los universitarios españoles salieran de la carrera con un buen nivel dentro de una década?

Respuesta. Preparando bien los niveles más elementales, como A1 y A2, y haciendo menos caso a la gramática. Los españoles que salen de las aulas con un C1 (avanzado) no hablan en realidad con ese nivel. Deben enfocarse mucho más en escuchar

P. ¿Considera que es viable?

R. Es optimista. No me voy a meter en políticas, no sé de eso. Pero Colombia, que es similar en tamaño a España, se comprometió a lo mismo en 10 años con el horizonte de 2020 y ya se ve que no lo va a conseguir. Para intentarlo de verdad es necesario dejar de doblar películas, permitir a los alumnos escuchar más inglés, cambiar la forma de enseñar gramática y centrarse en la formación de profesores.

Los que nunca han escuchado en inglés nunca van a pensar en inglés dando cuatro horas a la semana

P. ¿Por qué no terminamos de aprender bien inglés los españoles?

R. Hay muchas razones. No es tan evidente. Es difícil adquirir una segunda lengua estudiando a tiempo parcial. Dedicamos de tres a cinco horas por semana y, solo con ese tiempo, puede llevarnos años y años. Cientos. Además, la pedagogía ha sido bombardeada, está herida. En lugar de buscar enlaces, te fuerzan a pensar en inglés aunque los lazos con el segundo idioma son siempre de la lengua materna. Hemos importado un modelo que obliga a separar los dos idiomas, aislar el inglés en lugar de buscar las palabras comunes. Y ambos tienen una base común de latín del 58%. Muchas palabras se parecen. Pero, en vez de pensar que los alumnos hablan español, catalán o gallego, lenguas romances, miramos al alumno como si fuera chino o árabe. Para aprender inglés hay que pensar en español.

Seligson habla español, francés y portugués con fluidez. Es autor de múltiples manuales como English ID, un método de seis cursos publicado por Richmon (sello de Santillana, integrada en el Grupo Prisa, editor de EL PAÍS) que se centra en enseñar a aprendices cuyo idioma materno es una de las lenguas románicas: portugués, castellano, francés, italiano, catalán o gallego, entre otras.

P. ¿Cuáles son las necesidades de un alumno español?

R. Escuchar, pronunciar, hablar y deletrear porque el español es una lengua pura, lo que ves es lo que dices. En cambio, les enseñamos gramática, vocabulario o lectura, que es lo que sale en los libros y en los exámenes internacionales. Si ves un texto en inglés puedes entender muchas palabras como principiante español. Se trata de pensar en los idiomas. Pero la ventaja se corta si el profesor te dice: ‘Olvídate del español, piensa en inglés’. En lugar de buscar enlaces, se destruyen. Es ridículo intentar aprender a pesar de lo que ya sabes.

El mejor es claramente un profesor español que sea bilingüe, porque ha pasado por lo mismo que debe pasar el alumno

P. Según su propuesta, llevamos muchos años haciéndolo mal.

R. Sí. Enseñé cinco años en el British Council de Valencia, de 1985 a 1990. Y nos decían: debes hablar solo inglés en clase y te irá mejor. Pero no es cierto. Think in English (piensa en inglés) es un mantra equivocado. Estás castigando a todos los alumnos, todo el tiempo, por lo más natural del mundo. Los que nunca han escuchado en inglés nunca van a pensar en inglés dando cuatro horas a la semana.

P. ¿Hasta qué punto es importante ver la televisión en versión original?

R. En Portugal se habla muy bien inglés porque la tele es en versión original con subtítulos, mientras que aquí está doblada y se nota, como en Francia o Italia, los tres países donde se habla peor de Europa. La lengua entra por las orejas. Ahora está mejorando muchísimo el aprendizaje porque los niños están escuchando más música, miran vídeos en Internet, en You Tube… todo eso ayuda mucho pero el profesor aún no está preparado para formar la parte auditiva.

P. ¿Tan crucial es esa parte?

R. Le diré algo que siempre cuento en mis charlas. Tenemos cuatro habilidades en la vida, ¿cuál se usa más? La parte auditiva se emplea un 45%. Nos pasamos la vida escuchando, un 30% hablando, el 16% del tiempo leyendo y solo 9% escribiendo. Los exámenes de las escuelas oficiales reparten estas habilidades por igual, al 25% cada una. Y en la vida no es así.

P. ¿Cómo sería para usted el mejor profesor?

R. En España hay muchos muy buenos. El mejor es claramente un profesor español que sea bilingüe, porque ha pasado por lo mismo que debe pasar el alumno. Ser nativo no es la solución, no tiene nada que ver. ¿Cuántos alumnos van a ser nativos? Cero. El objetivo es falso, es una obsesión comercial para vender un producto. Yo no quiero un nativo, quiero uno que sepa dónde estoy, que entienda qué errores puedo cometer porque los ha visto antes y que me pueda ayudar lo más rápido posible.

 

Historia de Antía

Una palabra para Tita

Antía Cal, de 93 años, siempre quiso ser maestra. En los años 60 abrió una escuela de renovación pedagógica

Todo empezó en Cuba. Antía Cal partió de Galicia rumbo a La Habana antes de ser, todavía en el vientre de su madre. Nació en la capital de la isla del Caribe en abril de 1923. “Yo soy los nueve años que viví en La Habana, parece mentira que me marcaran tanto”. Vivió rodeada de grandes mujeres. Las primas, las seis primas de su madre, marcaron su destino. Una era decana en la Universidad de La Habana, otra cristalógrafa, una geóloga especializada en la cristalización de los minerales. “Volví con la idea fija de ser maestra y de estudiar. Sobre todo de estudiar y de gobernarme, de no pedir dinero, que no me lo diera mi padre ni nadie”.

Antía Cal, a la que todos llaman Tita, navega por los meandros de su memoria con deslumbrante lucidez a sus 93 años, casi 94. Ella fue una pionera abrió en Vigo una escuela referente de renovación pedagógica que incluía etapa infantil cuando nadie en España pensó que fuera importante ir a clase antes de los siete años. «Los niños se educaban con las criadas o con las madres», recuerda ella. Enseñaba en castellano e inglés (además del gallego que hablaban todos) en un momento en el que tampoco nadie planteaba aún que los hijos de aldeanos de Galicia tuvieran que aprender idiomas.

Entre 1940 y 1945 estudió Comercio por empeño paterno, Magisterio y Filosofía y Letras por cabezonería propia. Aquella fue quizá una de sus primeras guerras. Parte de la familia volvió de La Habana. El padre permaneció allí para seguir manteniéndoles. Tita, que disfrutaba contando en la aldea de Muras (Lugo) cómo era el cine que ella descubrió en Cuba, se dio cuenta de que le encantaban la clase de Geografía. Y quiso estudiar más.

«Empecé a decir que iba a estudiar Filosofía y Letras. Me dice mamá: ‘Tita, andas diciendo unas cosas que tiene que escuchar papá». Ella frunce el ceño al recordarlo casi ochenta años después. «Cuando mi hermano dijo que iba a ser médico, nadie puso ni el más mínimo problema. A mí me pareció injusto».

Su primera gran cómplice fue su madre, Vicenta. «A mí me mandaban a lavar los platos y a arreglar la casa», recuerda. Pero su madre le pidió que incluyera un mensaje claro en la siguiente carta a La Habana. «Dile a tu padre que yo no necesito que me ayude nadie, que yo lo puedo hacer».

El segundo gran apoyo de su vida fue su marido, el oftalmólogo Antón Beiras, un hombre de ciencia y rodeado de libros con el que se casó en 1947 y que siempre la trató como una igual. «Él supo ver que yo no era invisible». Juntos recorrieron Europa y conocieron las tendencias educativas más revolucionarias de la época. Entró en contacto con los pensamientos del educador suizo Enrique Pestalozzi, que creía que los niños deben aprender sobre sí mismos a través de su actividad personal.

Beiras murió en 1968. Antía se quedó con cuatro hijos (Hixinio, Antía, Antón y Beatriz) y se volcó en la escuela que cambió los esquemas de la enseñanza en Galicia y por cuyo legado ha recibido una decena de homenajes y premios.

En el colegio Rosalía de Castro -que aún existe pero ya no le pertenece- impulsó un modelo en el que primaba los conocimientos de los alumnos sobre las notas. Siempre defendió que el niño aprende desde que nace. «Una casa se inicia con unos cimientos y el principio de la educación de una persona empieza a la edad de cero», repite.

Su padre le prestó parte de los ahorros de Cuba, un millón de pesetas de la época, para comprar el primer terreno de la escuela tras pasar un año en un bajo que les obligaba a cruzar al otro lado de la carretera para disponer de patio. Y allí inventó un juego: la palabra justa. Al terminar la clase cada alumno debía escribir en un papel de manera sintética lo que había aprendido. Si fuera posible, en una sola palabra. Entre todos elegían la mejor respuesta.

‘La palabra justa’ es también el nombre del documental que recoge la vida de Antía Cal, un trabajo delicado y preciosista, que recoge también extractos de las cartas que se enviaron Tita y Antón cuando aún eran novios. Está rodado en la casa de origen de la familia de Muras y dirigido por Miguel Piñeiro, realizador y yerno de la maestra. Él ha sido su tercer gran cómplice para que se reconozca el recorrido pionero de aquella maestra gallega empecinada en cambiar el mundo. «Había que dejar este legado como un documento a viva voz y sobre todo para jugar con ella a la palabra justa para que contara de dónde viene y cómo has caminado por el mundo».

La maestra vive en Moaña (Pontevedra), ¿Cuál es la palabra justa para definirla a ella? Si tuviera que quedarse solo con una, su hija Antía elegiría ‘carácter’: «Mi madre siempre tuvo mucha personalidad». La nieta Ana Beiras, que tiene 22 años y estudia Derecho, elige otra: «Sabiduría, mi abuela es una sabia».

Enseñar inglés en España

El inglés ha sido conocido popularmente como la asignatura pendiente de los españoles, y parece que lo sigue siendo.

El problema es un conjunto de factores cuyo aspecto principal está en el aspecto oral y auditivo. Estamos muy pocos acostumbrados a ver películas en inglés o televisión en este idioma. El doblaje puede ser un problema para que los niños y adultos se acostumbren a los sonidos de esta lengua; aunque, hoy en día, todos los aparatos de televisión tienen la opción de subtítulos y versión original.

Además, cuando se enseña inglés se empieza por la gramática; en realidad, deberíamos potenciar la parte oral. Los niños comienzan a introducirse en su idioma (español) hablándolo de una manera natural; con el inglés debería ocurrir lo mismo.

El inglés debería ser más trabajo que estudio. Lo más recomendable es que desde niños empiecen a ver espacios televisos en este idioma o que se les hable a los niños en inglés. Cuando no somos tan jóvenes, también se puede aprender inglés siguiendo las pautas de aprendizaje de los niños. Sin embargo; no hay una fórmula mágica para ningún caso.

Y sobre todo; disfrutar del aprendizaje. Aprender un idioma debe ser una experiencia agradable y positiva, no un sufrimiento como consecuencia de nuestra tendencia a la «titulitis».

Aprender inglés para exportar

El idioma de los negocios

El inglés es desde hace décadas el idioma de los negocios. Es un fenómeno asociado a ladominación de Estados Unidos sobre la economía mundial, pero incluso ahora que este liderazgo está llegando a su fin, podemos apostar que el idioma se mantendrá muchos años más como la referencia.

Es un lenguaje bastante sencillo y conciso, que se enseña en todo el mundo, y se usa cada vez que dos personas no hablan el mismo idioma. Ahora que China se va a convertir en la principal potencia económica, es muy dudoso que el mundo entero se ponga a aprender el mandarín para los negocios. Sería una inversión de tiempo y recursos enorme, sin contar la complejidad del idioma para las culturas que usan nuestro alfabeto. Por eso es de suponer que tenemos inglés para mucho rato.

¿Cómo aprender?

Veo dos formas de aprender inglés en relativamente poco tiempo, y ambas se pueden compaginar. Por un lado parece imprescindible acudir a clases como las que impartimos en Tiasuca School (Badajoz), donde nos centramos en todos lo aspectos del idioma, pero principalmente en la práctica, método comunicativo. Es importante recibir una enseñanza formal para adquirir las bases del idioma.

La otra forma de aprender es darse cuenta que tenemos acceso a mucho inglés en nuestro alrededor. Podemos leer publicaciones en inglés en Internet, y también ver nuestras series y películas favoritas en versión original con subtítulos. Tan solo basta con cambiar la fuente de audio del televisor y poner los subtítulos para personas con problemas de audición. De esta forma uno se acostumbra a escuchar el idioma y aprende mucho vocabulario.

Usar el idioma para exportar

Una vez se tenga algunas bases, ya se hace más fácil exportar. Es posible poner anuncios en inglés en páginas especializadas, añadir información en inglés en la página web de la empresa, y contestar por correo o por teléfono a las personas interesadas por los productos o servicios. Como cualquier proceso de aprendizaje, costará al principio, pero los nuevos contactos conseguidos serán una fuente de motivación para perfeccionar el dominio del inglés.

 

Segundo idioma retrasa deterioro cognitivo

No hace falta ser bilingüe para obtener beneficios congnitivos, basta con comprender un idioma lo suficientemente bien como para comunicarse. De alguna manera, el hecho de «obligar a nuestro cerebro a una atención constante para diferenciar entre un idioma u otro» tiene beneficios a largo plazo en nuestro cerebro. Lo cuenta a ABC el Profesor Thomas Bak, del Centro de Envejecimiento Cognitivo y Epidemiología Cognitiva en laUniversidad de Edimburgo, en Escocia, y autor de una investigación que ha sido publicada en «Annals of Neurology» en la que se concluye que las personas que hablan dos o más idiomas, incluso aquellos que adquirieron la segunda lengua en la edad adulta, pueden retrasar el deterioro cognitivo propio del envejecimiento.

No es éste el primer estudio que ensalza los beneficios del bilingüismo y su papel protector frente a las demencias, pero sí es el primero que matiza que no hace falta ser «bilingüe de cuna», sino que los beneficios de hablar dos idiomas se obtienen también si éste se aprende de adulto.

«Nosotros disponemos de un modelo casi único», apunta este investigador. Así es, el equipo de Bak ha utilizado la base de datos de ‘Lothian Birth Cohort 1936‘, formada por 835 hablantes nativos de inglés que han nacido y viven en la zona de Edimburgo. «A todos se les hicieron una batería de pruebas -test de inteligencia, atención, etc.- cuando cumplieron los 11 años, y se los hemos repetido -y añadido otros más actuales- a los 73 años».

Lectura e inteligencia

De todos los participantes, 262 dijeron poder comunicarse en al menos un idioma que no fuera el inglés, de los cuales, 195 aprendieron el segundo idioma antes de los 18 años y 65 a partir de esa edad. Los resultados indicanron que los que hablaban dos o más idiomas poseían mejores habilidades cognitivas en comparación con lo que se esperaría, obteniendo los mayores efectos en la inteligencia general y la lectura. «Hemos visto dos resultados muy relevantes: primero, que muchos de ellos no eran plenamente bilingües, sino sabían el idioma lo suficientemente como camunicarse, y segundo, y lo más importante, que un gran porcentaje aprendió el idioma de adultos, y el beneficio cognitivo se mantenía a los 73 años».

Bak explica a ABC que estos datos tienen una gran «gran importancia práctica». Hay millones de personas en todo el mundo que aprenden un segundo idioma cuando son adultos y «nuestro estudio demuestra que el bilingüismo, incluso cuando se adquiere en la edad adulta, puede beneficiar al cerebro durante el envejecimiento. No podemos cambiar nuestra infancia, pero sí podemos hacerlo de mayores, aunque hablemos un segundo idioma de forma imperfecta», subraya Bak.

La relevancia de esta cohorte de personas radica en que resulta muy complejo «iniciar ahora un estudio de estas características; tendríamos que esperar 60 años». Sin embargo, aclara, gracias a esta cohorte «hemos podido ver cómo el hecho de aprender un idioma influye en la función cognitiva». Y explica: «las pruebas realizadas a los 11 años predecían de alguna manera la función cognitiva a largo plazo de estos niños. Y ahora hemos visto que aquellos que aprendieron un segundo idioma mejoraron las perdicciones».

Dos mejor que tres

¿Mejor tres que dos idiomas? Según Bak los efectos del multilingüismo son similares a los del bilingüismo. «Se produce lo que se llama un efecto techo», afirma. El hecho de hablar una segunda lengua supone aprender unos sonidos, un vocabulario, o una semántica diferente, «lo que ya por sí mismo es beneficioso para nuestro cerebro, aunque únicamente aprendamos uno». Explica Bak que nos genera unos «filtros» en el cerebro relacionados con las áreas de «atención selectiva, pero nosotros, añade, «no hemos visto diferencias en áreas relacionadas con el razonamiento abstracto o en la memoria».

Y, mientras no se demuestre lo contrario, cualquier idioma sirve: chino, japonés, español, inglés, italiano, etc. En este sentido, Bak adelanta a ABC que han puesto en marcha un estudio para determinar si aprender un idioma más complejo tiene más beneficios cogniticos. «Acabamos de iniciar un trabajo en estudiantes angloparlantes que están estudiando español o italiano, por un lado, o árabe o chino». Los resultados, dentro de 1 año.

 

El español y el turismo idiomático

Pocas cosas hay con las que Ruth María Hoffmann disfrute más que viendo la serie Cuéntame. Esta alemana de 52 años y trabajadora de una gran multinacional sigue a la familia Alcántara desde su país natal. Asegura que esta ficción ha sido una gran ayuda tanto en su aprendizaje del idioma como para profundizar en la cultura española. Esta semana está en Madrid, un viaje que repite al menos dos veces cada año, para seguir mejorando su pronunciación y gramática. Como ella, más de 858.000 turistas visitaron España el último año por motivos académicos, muchos de ellos relacionados con el idioma, según datos del Instituto Cervantes. El número de viajeros que mueve el aprendizaje del español está al alza, según los informes y expertos consultados.

“Hoy he podido saludar al portero de mi edificio y charlar con él, y eso me hace inmensamente feliz”, cuenta en un descanso entre clases. Ella es solo una de los 20 millones de estudiantes que han elegido aprender español como segunda lengua, como se extrae del informe El español: una lengua viva, del Instituto Cervantes. Comenzó a estudiarlo hace diez años y ahora da formación a sus compañeros de trabajo en Alemania y actúa como nexo de unión con los socios de países latinoamericanos. “Poder hablar con mis colegas en su idioma es excepcional, cambia totalmente la relación”, explica con un marcado acento germánico.

“Los turistas que viajan a países hispanohablantes para aprender el idioma son unos perfectos embajadores del español”. La afirmación es de Mari Carmen Timor, presidenta de Fedele, la federación mayoritaria en España de centros de enseñanza de esta lengua. Pero se puede escuchar de boca de todos los expertos en este tipo de turismo. Tan solo las escuelas de Fedele recibieron el pasado año 90.000 alumnos, un 8,5% más que en 2013. A esta cifra habría que añadir los que acuden a otros centros, universidades, u organismos públicos. España es el principal país receptor. A México llegan alrededor de 35.000, según el informe del Instituto Cervantes, y Argentina, unos 50.000, de acuerdo al dato facilitado por la Asociación de Centros de Idiomas de aquel país. El Foro del Español, que se celebra hasta mañana en Madrid, aborda hoy el potencial del idioma como motor turístico.

Timor tiene claro que la cultura hispanoamericana es uno de los principales motivos que impulsa a los extranjeros a incluir el español en sus destrezas curriculares, además de los demográficos (es la segunda lengua más hablada en el mundo). “Cuando vienen aquí saborean nuestra cultura, establecen vínculos con las familias con las que se alojan, gastan mucho más que un turista normal en ocio”, asegura. Marcelo García, presidente de la asociación de centros de idiomas de Argentina, que desde hace cuatro años organiza el congreso internacional de turismo idiomático, lo secunda: “Empiezan por el idioma, pero luego les acaba enganchando el tango, el jamón, la música, la literatura…Son personas que se involucran con la comunidad local mucho más que otro visitante”.

Marca España calcula que las visitas aportan 2.000 millones al año

Aunque no es fácil hablar de cifras en lo que a estancias lingüísticas se refiere por la diversidad de centros e instituciones que se dedican a él, un documento elaborado por Marca España apunta que el gasto medio de estos viajeros supera los 2.000 euros por estancia y en conjunto dejan en España más de 2.000 millones al año.

El perfil del turista idiomático es el de un joven de entre 13 y 25 años (un 70% son mujeres, según datos de Fedele) con una estancia mínima de una semana y que suelen alojarse en casas de familias receptoras. Francia, Italia y Alemania son los principales países emisores en el caso de España. Los países hispanoamericanos reciben mayoritariamente a estadounidenses y brasileños.

Los turistas que viajan  para aprender el idioma son unos perfectos embajadores del español”

Salamanca, ciudad estudiantil por excelencia, es un claro ejemplo de cómo un municipio medio se ha volcado con este tipo de visitantes. Hace diez años se creó la Mesa del Español, un órgano público – privado, en el que escuelas acreditadas, Cámara de Comercio, Ayuntamiento y otros entes aúnan esfuerzos para atraer el máximo de extranjeros. Estos viajeros disponen de una tarjeta específica para sus necesidades al llegar a Salamanca que les permite acceder a servicios públicos y también cuentan con una oficina que atiende exclusivamente a este tipo de alumnos. En una localidad de 152.000 habitantes hay 16 centros acreditados por el Cervantes para impartir el idioma (Madrid tiene 22).”¿Por qué vienen aquí? Porque es una de las ciudades más seguras de España, algo fundamental sobre todo para los menores, la calidad de la enseñanza nos avala y contamos con una red de familias que llevan muchos años recibiendo alumnos”, explica el concejal de Turismo, Julio López.

La estrategia para atraer extranjeros deseosos de aprender el idioma sigue perteneciendo al ámbito local y regional. Muchas voces reclaman una gran estrategia nacional para captar a estos viajeros. Una de ellas es la de Eduardo Sánchez, director de Análisis y Estrategia del Instituto Cervantes. “Es un tema de Estado y sí, creo que debería haber una política pública para coordinarlo”, afirma, “no quiero decir que la Administración haya desatendido este asunto, pero es un turismo que siempre se ha considerado marginal”. Sánchez señala que para los ingleses, la promoción de su lengua es un activo clave, uno de los pilares de su imagen internacional. “El otro día hablaba con unos colegas chinos que me comentaban las grandes expectativas que tienen de que sus ciudadanos puedan aprender español. Tengo el temor de que no sepamos acompañar con medidas de apoyo estos retos”, apunta. Timor, de Fedele, le acompaña con más contundencia en la reflexión: “Es necesario un plan a largo plazo. No podemos andar dependiendo del presidente o del director general que toque en ese momento”.

Colombia y Uruguay son dos ejemplos de Gobiernos que apuestan, con mayor o menor rotundidad, por este turismo. El primer país lanzó en 2013 el programa Spanish in Colombia, en el que están involucrados los Ministerios de Exteriores y Educación, así como instituciones educativas y turísticas. Uruguay incluye dentro de su plan de promoción turística Descubrí Montevideo un apartado para las estancias lingüísticas. Cristina Ramos, docente de la escuela International House Montevideo asegura que las empresas uruguayas cada vez se vuelcan más con estos visitantes que, al llegar durante todo el año, “diluye la estacionalidad de cualquier otro turismo”.

Los retos para manejar esta demanda son grandes y según apuntan los expertos consultados, en países como China, Rusia o Corea el interés por el español va en aumento. En Estados Unidos se mantiene como la segunda lengua más hablada (50 millones de personas), aunque la demanda de su aprendizaje haya descendido ligeramente en los últimos años. Al recordar este dato, a Eduardo Sánchez, del Instituto Cervantes, le viene una frase que le soltó el asesor de un primer ministro en una cumbre: “¿Te imaginas la cantidad de cosas que harían los franceses si hubiera 50 millones de personas en Estados Unidos que hablaran su idioma?”.

Auge del español en EEUU

La avenida Brickell, la principal arteria financiera de Miami, donde está la sede del Santander y las oficinas del BBVA Compass, ha tardado en recuperarse de la fiesta diaria que supuso el Mundial de Brasil. La avenida se cubrió de todos los colores de las selecciones latinoamericanas. También la camiseta de España, mientras aún hubo esperanzas de triunfo, fue frecuente en el metro elevado que circunda el centro de la ciudad.

No solo fue Miami. La audiencia de Univisión, que tenía los derechos para Estados Unidos en español, superó en otras áreas metropolitanas, como las de Los Ángeles y Houston, el número de espectadores de la cadena ABC y del canal deportivo ESPN, que disponían de los derechos para las emisiones en inglés.

También el Mundial se vio mayoritariamente en castellano en otros lugares menos hispanos, como Nueva York, y eso que la afición por el «otro» fútbol ha crecido enormemente entre los estadounidenses en general. El partido México-Holanda supuso un récord de audiencia de una emisión en español en Estados Unidos: 10,4 millones de personas.

«Prime time» en español

Con ello, Univisión, el principal canal en español del país, ha seguido avanzando posiciones en el mercado global estadounidense. «Ya en 2013 hubo meses en que superamos las audiencias en «prime time» de las llamadas «tres grandes» -ABC, NBC y CBS- y también, por supuesto, de Fox, que está por detrás», afirma el gabinete de prensa durante una visita a la sede de producción de Univisión, en Doral, municipio pegado a Miami.

La importancia de la audiencia hispana ha llevado a los principales grupos de comunicación anglosajones a lanzar cadenas en español. NBC Universal cuenta con Telemundo, el segundo canal en audiencia entre los hispanos. Acaba de conseguir los derechos en español de la Copa del Mundo de fútbol, que Univisión tenía desde 1972. Telemundo retransmitirá los mundiales de 2018 y 2022.

Operaciones de los últimos años han sido el lanzamiento en 2012 de MundoFox, constituida por Fox y el grupo RCN colombiano, y la puesta en marcha en 2013 del canal Fusion, una «joint venture» entre ABC-Disney y Univisión destinada a captar audiencia en inglés de nuevas generaciones de latinos.

Por su parte, Time Warner, propietaria de NBC, ha estado este año en conversaciones para adquirir Univisión, que es propiedad de un grupo inversor.

Censo de hispanos

No es solo cuestión del creciente tamaño de la audiencia -el censo de 2011 arrojó un total de 52 millones de hispanos en EE.UU., un 16,3 por ciento de la población, que en Nuevo México llegaba al 46 por ciento y en Texas al 38 por ciento (en California los hispanos han pasado este año a ser mayoría)-, sino del progresivo aumento de su estatus socioeconómico.

El poder adquisitivo de los hispanos residentes en EE.UU. llegará a 1,5 billones de dólares el próximo año, según un informe de Nielsen sobre los hábitos de compra de ese sector de la población.

«La sabiduría convencional y la expectación, que todavía prevalecen en muchas estrategias de compañías de marketing, son que los hispanos serán gradualmente parte del “melting pot”. Pero ese paradigma en el que los inmigrantes se deshacen de su cultura y se mezclan se ha hecho científicamente insostenibles», advierte Nielsen, que invita a las compañías a utilizar el español en sus campañas de publicidad.

En los últimos diez años, el tramo de hogares hispanos que más ha crecido ha sido el de aquellos con ingresos superiores a los 100.000 dólares anuales (75.000 euros), mientras que se ha producido un claro descenso del número de hogares con las rentas más bajas.

El mayor poder adquisitivo que comienzan a tener los hispanos se traduce, por ejemplo, en la asistencia al cine. Y debido a sus hábitos de mayor sociabilidad están yendo más que los no

El poder adquisitivo de los hispanos se traduce, por ejemplo, en la asistencia al cine

Entre el 21 y el 25 por ciento de las entradas para los principales estrenos de este año han sido compradas por hispanos, cuando son el 17 por ciento de la población. Esto está llevando a que los estudios se planteen introducir personajes latinos, al margen de los tópicos.

Ese subir en la escala social también lleva a que hispanos de segunda y tercera generación, superada la preocupación por la estricta supervivencia personal y de su familia, también pongan atención en preservar o recuperar el idioma.

El español es hablado mayoritariamente en casa por el 56 por ciento de los hispanos. El 37 por ciento de los adultos que hablaban sobre todo inglés cuando eran pequeños aseguran que luego aprendieron suficiente español para ser bilingües en este momento. Nueve de cada diez hispanos que son padres o lo van a ser quieren que sus hijos sepan hablar español, además de inglés. Según los estudios, tienen sueldos un 20 por ciento mayores.

Las claves

Nuevas cifras
El último censo arroja la existencia de 52 millones de hispanos en Estados Unidos, un 16,3 por ciento de la población, que en Nuevo México llegaba al 46 por ciento y en Texas al 38 por ciento.
El Mundial de fútbol en español
El Mundial de Brasil fue más visto en EE.UU. a través del canal que lo retransmitía en español: Univisión. En Miami, Los Ángeles, Houston y Nueva York. El partido México-Holanda fue seguido por más de diez millones de personas.
Poder adquisitivo
El tramo de hogares hispanos que más ha crecido en la última década ha sido el de aquellos con ingresos superiores a los 100.000 dólares, mientras que desciende el número de hogares con las rentas más bajas. Las principales empresas lo toman muy en serio en su marketing.
Mayor sociabilidad
Los hispanos salen más. Entre el 21 y el 25 por ciento de las entradas para los principales estrenos de este año han sido compradas por hispanos, cuando son el 17 por ciento de la población. Los estudios introducen cada vez más personajes de origen hispano en las superproducciones.

Saber un segundo idioma, una ventaja laboral

Hablar más de una lengua es un gran plus para los profesionales, ya que en un mundo donde las economías son cada vez más globalizadas, las compañías requieren de capital humano muy bien capacitado y dominar más de un idioma, se ha convertido en un requisito fundamental para ser elegido en un cargo.

 Así lo señala un sondeo realizado por el portal de empleo www.trabajando.com.co en conjunto con Universia, a 700 empresas, en el que el 56% señala que es un requisito fundamental para sus trabajadores conocer un segundo idioma, mientras que un 44% dice que no lo es.

El hecho tener el manejo de un idioma diferente al nativo, ofrece más posibilidades a los candidatos de triunfar en un proceso de selección, de acuerdo con el 89% de las empresas, mientras que sólo el 11% afirma lo contrario.

 Existen áreas de trabajo que no pueden quedar exentas de personas que manejen un segundo idioma como mínimo, así lo plantean los encuestados, donde un 39% de ellos cree que en el área de tecnología e informática deben tener estos conocimientos, un 28% dice que es la de telemarketing, un 22% el área comercial y ventas y finalmente un 11% dice que es la de finanzas y administración la que debe manejar como mínimo dos idiomas.

 Hoy en día se encuentran muchos centro de idiomas que ofrecen el aprendizaje de diferentes lenguas,  lo que sin duda representa un valor agregado a la hoja de vida para aquellas personas que acceden a ellos, pero, ¿cuál de todos estos tiene más importancia dentro de las empresas en Colombia? Un 94% de los encuestados está de acuerdo con que éste es el inglés, y sólo un 6% se inclina por la opción del francés.

 Finalmente, a la pregunta, ¿Cuántos idiomas maneja el gerente general de la empresa? El 39% de los encuestados respondieron que dos, un mismo porcentaje más de dos y un 22% asegura que maneja sólo un idioma.